invitados: giovanni cataldi incarnati

 

HISTORIA DE LAS EMISIONES POSTALES DESDE 1865

Por: Giovanni Cataldi Incarnati

 

"Para crearla, colaboraron el cielo y la tierra". En efecto, los sellos postales de nuestro país provienen de treinta y un casas impresoras, entre ellas siete nacionales, a saber, la Imprenta de Manuel Rivadeneira para la primera serie; Gráficas Bolívar, para la serie de la abolición de la esclavitud; Imprenta CYMA, para las hojitas de la Inauguración del Ferrocarril Quito-Ibarra-San Lorenzo; Editorial Colón, para las series Semana Amazónica, III Exposición Filatélica Nacional de 1961, Campaña contra el Hambre, Erradicación del paludismo y Centenario de la Ira. Conferencia Postal Internacional de París; Offset Quito, para las series de la Visita del Presidente Allende y la dedicada al Museo Postal; Offset Imprenta Nacional, por la serie oficial que representa el Palacio de Correos. Finalmente, el Instituto Geográfico Militar que ha emitido la casi totalidad de sellos postales desde fines de 1969.

El único motivo que tuvieron presente las autoridades postales para preferir tal o cual casa impresora, fue la oferta más económica del contratista. En la mayor parte de los contratos, el aspecto financiero coincidió con la solvencia técnica de las casas que nos brindaron emisiones de gran categoría, que pusieron la filatelia ecuatoriana a la cabeza de las series de toda América.

Desde la primera serie, el factor costo fue determinante. En 1864, al circular la noticia que el Gobierno del Dr. Gabriel García Moreno iba a introducir el franqueo por medio del sello adhesivo, y que iba a contratar con una firma francesa la impresión de 1´500.000 sellos por la suma de 2.970 pesos, el tipógrafo don Manuel Rívadeneíra, ofreció realizar el mismo trabajo por 1.500 pesos con "la notable utilidad y economía de 1470 pesos, según informa el Ministro de Hacienda Pablo Bustamante, a las Cámaras Legislativas de 1865.

Nada sabemos del valor pagado por la segunda serie -la de 1872- impresa en Francia según se desprende de "El Nacional" de 12.10.1872. En dicha publicación, aparece la comunicación del Gobernador del Guayas al Ministro de Hacienda, dándole cuenta que el Cónsul General Sr. B. Fourquet, avisaba que el barco "Nouveau Mondé", había zarpado de Saint Nazaire trayendo dos cajas: la una con sellos con todos los útiles necesarios para imprimir en las oficinas de correo" que -en la terminología de la época- significaba "matasellos", y, la otra, con 641.900 estampillas de franqueo para cartas. Después del 1´500.000 sellos imperforados de la emisión de Manuel Rivadeneira, el Ecuador empezaba a usar las estampillas perforadas con dentado 11, llegadas de Francia.

Entre los países de América. El Ecuador ocupa el vigésimo tercer puesto en adoptar el uso del sello postal. En 1865 -con Ecuador- optaron el sello adhesivo Honduras y Santo Domingo. Desde ese año, empezó la historia azarosa de nuestra estampilla. La peor suerte que le tocó a nuestra filatelia, provino de la imprevisión de las autoridades postales, que no supieron calcular oportunamente las cantidades a emitirse para abastecer correctamente la necesidad del usuario. Esta imprevisión, originó cientos de sobrecargos y sobresellos, hasta en timbres fiscales y consulares, que son el baldón de nuestra filatelia. Sólo algunos países de América Central, con México a la cabeza, nos igualan, -y quizás nos superan, en la nefasta costumbre de los resellos. Nadie sabe ni puede saber a punto fijo -cuántos sobrecargos y sobresellos existen en nuestra filatelia, ya que con mucha frecuencia asoman novedades. Contra la emisión abusiva de los resellos levantó -como representante de todos los coleccionistas--- la voz nuestro ex-socio No. 101 P. Pawlik en "El Coleccionista Ecuatoriano" (No. 7 de junio de 1937).

Para algunos filatelistas, las numerosísimas variedades hacen más aliciente la filatelia ecuatoriana. Para mí, -personalmente-, resultan desconcertantes. Son un dédalo sin salida: parece acercarse a la puerta, una nueva variedad o error, nos avisan que la última palabra está aún lejos de pronunciarse.

En 1969, al pasar el monopolio de la impresión de los sellos postales al Instituto Geográfico Militar, la lacra de los sobresellos terminó, excepto por las series "Timbres Orientalistas" con sobrecarga; "Timbres de la Reconstrucción", sobrecargados-, "Timbres Fiscales" con los sobrecargos "l970" y "POSTAL" y finalmente el sello del cincuentenario de la línea aérea Lufthansa.

Al tratar de la historia de las emisiones postales, no se puede omitir una breve alusión al malhadado, contrato celebrado con Mr. Henri Etheridge el 27 - 10,1890. El contrato -en breve- establecía que Mr. Etheridge se comprometía a proveer, sin costo alguno para el Gobierno, todas las especies que se necesitaran para el franqueo de la correspondencia de los correos y telégrafos nacionales, hasta en las cantidades siguientes para cada año: 2'000.000 de estampillas adhesivas; 25.000 cubiertas timbradas; 75.000 tarjetas postales; 25.000 fajillas timbradas para periódicos. Cada año, el lo. De enero, el Gobierno retirará de la circulación el sobrante de dicho material para entregarlo a Mr. Etheridge quien podrá vender: lo y -de convenirle a dicho señor- este podrá a hacer por su cuenta las reimpresiones que quiera para venderlas a los coleccionistas. Salta a la vista el dogal untado de miel que la impresora norteamericana tendió al Gobierno y que constituyó una mancha negra en nuestra filatelia. Con decreto de 8.11.1895, el Gral. Eloy Alfaro anuló el "Contrato Etheridge".

Otro aspecto negativo de nuestra filatelia lo constituyen las hojitas-souvenir. Sólo los países de filatelia atrasada o de evidente especulación emiten abundantes blocks. Las naciones con filatelia seria cuentan con pocas hojitas. Inglaterra, recién en 1980, con ocasión de la Exposición Filatélica Internacional LONDON, emitió las únicas hojitas de su filatelia. Italia, en estos días de su Exposición ROMA '85, está emitiendo sus primeras tres hojitas. Alemania Federal tiene 17; Estados Unidos, 15; Francia 7 ... Ecuador ya tiene 129. La primera apareció en 1952, pero -desde 1966la proliferación de hojitas adquirió un ritmo atropellado...

En la historia de nuestras emisiones no se puede omitir la época gloriosa de los contratos celebrados con The American Bank Note Co.. Esta famosa casa impresora hizo su primer contrato con el gobierno en 1881, grabando la serie de escudos de ese año y siguió suscribiendo y cumpliendo fielmente sus contratos hasta 1952, con la serie de la visita del Presidente Galo Plaza a los Estados Unidos; ese largo plazo se distinguió por las emisiones técnicamente perfectas y -en la mayoría de los casos---, técnicamente asesoradas en lo referente a la cantidad de cada emisión. Me refiero -a título de ejemplo- a la citada serie de 1881 y a la de 1887. Cada valor fue emitido en no menos de 1´000.000 de ejemplares, menos el 80 centavos oliva -de 1887 que tuvo 100.000 y el 50 centavos de 1881, que tuvo 600.000. Nada diré de las varias series de Presidentes. Roca, Noboa, Robles, Urbina, García Moreno, Carrión, Espinosa, Borrero y el Crnel. Valdez, que fueron impresos por millones cada uno y facilitaron el franqueo sin recurrir a los malhadados resellos.

Otro período de esplendor para nuestra filatelia, fue el que transcurrió desde 1956 a 1960, estando de Ministro de 00.PP. nuestro ex Presidente el Arq. Sixto Durán Ballén y de Director de los Correos nuestro ex-Presidente, don Samuel Valarezo. Fueron cuatro años de acertada asesoría tanto en los temas del sello ecuatoriano, como en las cantidades emitidas que borraron, -siquiera ese período-, el baldón de los sobresellos.

Al hablar de la historia de las emisiones postales de nuestro país, estamos enfrentándonos con las peripecias de un mundo filatélico a medio descubrir. Poco se ha escrito al respecto; y, -.lo que es más triste-, hay que lamentar que filatelistas muy capacitados y que han trajinado por nuestra filatelia durante muchos lustros, no han escrito sobre sus experiencias, sus conocimientos y sus descubrimientos filatélicos. Hay que agradecer a los filatelistas extranjeros que se han preocupado por la filatelia y han publicado estudios que, aun cuando incompletos, dan la pauta de cómo hay que estudiar y comunicar a otros, las observaciones hechas. Merecen la gratitud de la filatelia ecuatoriana los señores Leo Harris, Robert D'Elía y el Dr. Fritz Herz, cuya preocupación por el estudio de nuestros sellos postales se evidencia en las publicaciones que llevan sus firmas. Siempre en tema de emisiones, nos encontramos, -de entrada-, con la norma de la necesidad de un decreto o de un acuerdo ministerial para que una serie postal tenga validez legal. Sin embargo, no todas las emisiones estuvieron respaldadas por tal documento. Citaré una serie con olor a pólvora, tanto por las circunstancias en las cuales apareció, como por las polémicas que suscitó entre los filatelistas. Me refiero la serie ¡lamada "GUARANDA". ¿Es válida la sobrecarga con matasello de corcho o la con tipos de imprenta? En mi colección tengo una tira de tres pegada en sobre, muy bien matasellada por los correos; la sobrecarga es en tipo de imprenta... Es una serie valiosa por el escaso número de ejemplares que, -por ser producto de la guerra que llevó el liberalismo al poder- no está respaldada por un decreto con datos sobre su emisión.

Pero hay casos opuestos: hubo decreto o acuerdo ministerial, mas no se realizó la emisión. Ejemplos: con decreto 71 de¡ 20.01.58 se dispuso que -cada año- debía emitirse el sello de¡ DIA DEL ARBOL. Jamás se lo ejecutó. El decreto 474 de 18.12.68 dispuso el sobrecargo del valor de 1.50 en 49.000 sellos de la emisión de Honorato Vázquez. Tampoco se realizó el resello. El decreto 1104 de 2.07.68 ordenaba emitir 3 valores pro "Erección de la Diócesis de Azogues", que tampoco surtió efecto. El decreto 780 de mayo de 1971 disponía la emisión de tres valores destinados a la promoción de productos de exportación. La serie no salió. Pudiera seguir enumerando los decretos no ejecutados, que son muchos.

Por otro lado, hubo decretos con datos erróneos. El decreto sin número, de 3.8.1919, se refiere a la serie del "CENTENARIO DE LA INDEPENDENCIA DE GUAYAQUIL". Al tratar del sello de 50 centavos, el decreto habla de Manuel Sucre en vez de Antonio José de Sucre, Al referirse al sello de 90 centavos con el escudo de Guayaquil, el decreto dice "color crema" cuando -en realidad- es verde. En estos últimos años, hemos tenido la sorpresa de ver que, en dos series, se ha omitido el encabezonamiento de la palabra Ecuador en tamaño grande y denominativo de nuestro país. Me refiero a la serie de ORQUIDEAS ordenada por el decreto 23 de 21.4.80: en vez del normal "ECUADOR" ostenta la leyenda "ORQUIDEAS DEL ECUADOR", y fue emitida con tres hojas souvenir que no constan en el respectivo decreto, Idéntica irregularidad aparece en la serie conmemorativa de los 50 años de la radio HCJB. En lugar del muy visible "ECUADOR". se lee --en muy diminutos caracteres- "H.C.J.B. sirviendo a Dios, al Ecuador y al mundo".

Al concluir estos someros apuntes sobre algunos aspectos de nuestras emisiones, se me ocurre comparar la vida e incidencias de nuestra filatelia con la vida e incidencias de la historia patria. Días de gloria y de postración para las dos; horas de progreso y de estancamiento para las dos; horas de desorganización y de reajuste para las dos... En una palabra, alternativas que, -a pesar de todo-, no han impedido que el Ecuador mantenga un sitial de privilegio entre todas las naciones americanas.

 

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UN SOLDADO ECUATORIANO EN LA GRAN GUERRA

En 1917 fue enviado como parte de una misión norteamericana de observación a Francia. Su trabajo era de catalogar y clasificar los diversos métodos para la construcción de puentes y caminos de emergencia durante la guerra.

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